Una gestión de residuos del siglo XXI

Tras aprobar con nota los requisitos actuales, y con la vista puesta en los objetivos europeos de 2030, Bizkaia se marca como retos mejorar el reciclaje de vidrio, papel y cartón, y la recogida selectiva de aparatos eléctricos.

La Diputación ha llevado a cabo una revisión del II Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos de Bizkaia (PIGRUB) 2005-2016, y en ella destaca el alto cumplimiento en el territorio de los objetivos marcados, pero que también se han detectado campos de mejora.

Así, el porcentaje de reciclaje de la fracción de vidrio se sitúa en el territorio en el 59%, un punto por debajo de lo que marca la normativa estatal. El reciclaje de la fracción de papel y cartón, por su parte, tiene una tasa del 54%, cuando debería ser del 60%. Además, Bizkaia se sitúa ligeramente por detrás de lo que marca la normativa del Estado en recogida selectiva de aparatos eléctricos y electrónicos: en 2016 fueron 3,36 kilogramos por habitante y año, lejos de los 4,6 kilogramos estipulados.

Otro de los retos en que deberá seguir trabajando el territorio es en reducir a cero el vertido de residuos sin un tratamiento previo, lo que se conoce como vertido crudo. La utilización del vertedero se ha ido reduciendo progresivamente, desde el 53,8% de los residuos generados en 2014 hasta el 19,1% del último año, pero aún está lejos del objetivo cero marcado.

En esa línea, la de reducir la generación de residuos y aumentar las tasas de reutilización y de reciclaje, camina precisamente Zamudio con la participación en el proyecto europeo Waste4Think. En él se está explorando el potencial de las nuevas tecnologías para lograr una gestión más eficiente de los residuos urbanos, y se está trabajando en metodologías y soluciones que impliquen a la ciudadanía para reducir la generación de residuos y aumentar las tasas de reutilización y de reciclaje.

El modelo de economía circular supone precisamente un cambio de enfoque que, entre otras cuestiones, contempla los residuos como fuentes de materias primas que aún no han acabado su ciclo de vida y que pueden reintroducirse en la cadena de consumo en todas sus etapas, con especial hincapié en la recuperación de esas materias primas.

En él juega un papel determinante la implicación de la ciudadanía, pero también la existencia de infraestructuras que lo hagan posible. En este sentido, la Diputación Foral de Bizkaia destaca que ha culminado el proceso para dotar a Bizkaia de «las infraestructuras de gestión de residuos urbanos operativas indispensables» para dar respuesta a las necesidades del territorio.

 

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